Sijismo

Los sijs son habitantes de Pakistán y la India cuya religión no es ni la musulmana ni la hindú. Se trata de un pueblo exótico y combativo.

Los sijs son la quinta religión del mundo en número de seguidores, aproximadamente 19 millones, de los cuales la mayoría se concentran en el Punjab, un pequeño Estado en el noroeste de la India, en la frontera con Pakistán. Aun siendo uno de los más castigados en la partición británica de 1947, este Estado es hoy es uno de los más avanzados de la India, gracias sobre todo al carácter emprendedor de sus habitantes. Para algunos la religión también ha desempeñado un papel fundamental en su desarrollo.

Destacan en su religión, que las relaciones sociales y políticas no se definen por las castas, sino por las familias, sus alianzas y el extremado valor que dan al honor.

El sijismo nace como  esa contestación al sistema hindú de castas a finales del s. XV, e intenta aunar lo mejor del hinduismo e islamismo. Considera por iguales a todos los hombres, independientemente de su raza , sexo o religión y, sin duda, esa exaltación de la igualdad les ha permitido una mayor apertura al exterior y una modernización más rápida, lejos de los tabúes religiosos tan frecuentes en la India.

Como pueblo conflictivo que es,  podemos recordar los problemas generados por radicales sijs, que culminaron con el ataque de Indira Gandhi (1984) al Templo Dorado –máximo centro religioso sij-. Cuatro meses después la primera ministra era asesinada por los miembros sijs de su propia guardia.

Pero a pesar de los violentos actos liderados en algunos momentos de su historia, el pueblo sij se ha visto a lo largo de los siglos oprimido por hindúes, musulmanes, mongoles, e incluso británicos. Su territorio ha llegado a ser el blanco de las pruebas nucleares, que ocasionó fuertes embargos a Pakistán e India por someter a la zona a esta actividad.

Hoy en día, según un informe del grupo de trabajo de la ONU, sobre desaparecidos, el Punjab es el lugar donde se producen más desapariciones en India. 

Creencias y religión.

Creen en un solo dios, revelado a través de diez profetas o gurús. Su libro sagrado, que recoge estas enseñanzas se denomina Granth Sahib.

En el principio, no existía la creación, ni el mundo, ni los humanos, por lo tanto, no había pecados, ni tampoco virtudes; cuando Dios lo dispuso, se manifestó, creó el Universo, en donde tiene Su  aposento, y desde donde se desprende  hacia todo lugar y hacia todas direcciones en forma del amor”. 

El sijismo, fue creado, como corriente religiosa por el primer gurú Nanak (1469-1539), quien elaboró una nueva visión entremezclando hinduismo e islam. Por esta razón, practican algunas actividades comunes a la tradición hindú, como la cremación de los muertos. El gran gurú fue sucedido por otros nueve, con lo que el oficio se hizo hereditario.

El Guru Nanak predicó el sijismo como una religión estrictamente monoteísta que requiere la creencia en nada excepto un Único Dios Supremo.

Él es la Verdad Eterna, El Creador, el Omnipotente Espíritu Divino, Sin miedo, sin odio y sin enemistad. La Entidad Inmortal, Autosuficiente, Hecho realidad por su Propia Gracia: el Guru. “Quien era la Verdad antes de la Creación Quien era la Verdad al principio de la Creación, Quien es ahora la Verdad y ¡Quien será eternamente la Verdad!”.

Dios, el creador, quien se desarrolla  fuerza de su Absoluto Ser (Sin forma) y se manifiesta en  la creación. Los Sijs no creen que Dios sea femenino o masculino; pero  en nuestro  limitado lenguaje humano  usamos siempre un género. En el Guru Granth Sahib, Dios es referido en  ambos sexos. 

Los sijs toman un papel muy activo en la sociedad. A partir de su “bautismo” los jóvenes ingresan en la Khalsa, su hermandad religiosa y militar. Todo buen sij tiene una serie de deberes que ha de cumplir y que se resumen en tener siempre presente el nombre de Dios, ganarse la vida trabajando honestamente, practicar la caridad, servir al resto de la comunidad sij y huir de los cinco impulsos malignos: la lujuria, la codicia, el apego a los bienes materiales, la ira y el orgullo.

Su fundador, el gurú Nanak (1469-1539), condenó el culto a los ancestros, la astrología, la distinción por castas, la discriminación sexual y los ritos brahmánicos. La ceremonia del bautismo  implica beber de Amrit (agua del azúcar revuelta con una daga) en la presencia de 5 Khalsa Sijs así como el Gurú Granth Sahib.

Es entonces cuando comienzan a observar las cinco “k”, que han hecho reconocibles a los sijs en cualquier parte del mundo.

Los principios de un buen sij se basan en la ayuda a los necesitados, la lucha contra la opresión, la creencia en un único Dios (que no es ni hindú ni mahometano, sino la verdad) al que se debe venerar, el abandono de la superstición y los dogmas y la defensa de la fe con el acero. Además, los adeptos a esta religión deben abandonar el tabaco, la carne y las relaciones sexuales con musulmanes y deberán abrazar la irrenunciable regla de las cinco “K”, a saber:

  1. Kesh (no cortar nunca su cabello),
  2. Kangha (llevar siempre un peine consigo),
  3. Kirpan (portar continuamente un sable o cuchillo),
  4. Kara (incluir en su vestuario una pulsera de acero
  5. Kachch (vestirse en todo momento con pantalones cortos, a modo de calzoncillos, bajo su vestimenta habitual).

Los sij varones deberán sustituir el apellido de su casta por el de Singh —león— y las mujeres por el de Kaur —princesa—. El sijismo rechaza todo ayuno, todo rito y todo ritual. Rechaza los reclamos del yoga, la mortificación del cuerpo, la auto-tortura, la penitencia y la renuncia de la vida terrenal. Existe un Único Dios para glorificar.

El sijismo reconoce la existencia de la misma luz celestial en cada ser humano, rico o pobre, independientemente de la casta alta o baja, el credo, el color, la raza, el sexo, la religión o la nacionalidad. Por lo tanto, las puertas del templo sij, llamado un gurdwara, están abiertas a todos y a todas en este mundo – sin ningún prejuicio o discriminación social.

 El Guru Nanak decretó tres principios para la conducta diaria:

  • Invocar o meditar constantemente en Dios, pues un cuerpo yace muerto sin la vida y la vida misma yace muerta sin Naam – el Nombre de Dios.
  • Ganarse el sustento por medios honrados.
  • En su Nombre, compartir el futuro de tu labor como expresión de tu amor y tu compasión para con la humanidad.

Ideal de vida sij

El vivir como ser honesto: la base entera de la religión sij se funda en el vivir de manera honesta. El Gurú dice, “La verdad es valiosa, pero todavía más valioso es el vivir honestamente”.

  • La castidad moral: el adulterio se prohíbe de manera absoluta en la religión sij.
  • No fumar y no consumir drogas.
  • No disfrutar la calumnia: la falsedad o la falsificación de los hechos.

Bigliografía: 

  • Soitu.es
  • Mapahumano.fiestras.com
  • sikhs.n/main_spanish
  • elmundo.es
  • nasmaste.com

“La religión Sij” de Rodrigo Atienza, 1º ESO, Colegio Valdeluz, Madrid.

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